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A muy temprana edad, Aznátaru manifestó un deterioro general en su sistema nervioso central. Era víctima de una extraña patología, desconocida para la medicina de la época. Sin embargo, los avances científicos y tecnológicos existentes ya permitían frenar ciertas enfermedades en animales desahuciados, manteniéndolos en una especie de suspensión temporal, lo que permitía ganar tiempo para buscar la cura.

El equipo médico propuso a los padres de la pequeña Aznátaru acceder a esta alternativa. Sus padres, sumidos en el dolor y el miedo a perderla, accedieron a suspender su vida, a detener temporalmente su pequeño corazón y junto con ello, el rápido e implacable deterioro de su cuerpo. Suspender su existencia implicaba abrir la esperanza de que en el futuro, ojalá no muy lejano, la ciencia pudiese ofrecerle una nueva oportunidad a su tan maltrecha primogénita.

Para no afectar las emociones de Aznátaru durante su proceso de suspensión, y con el objetivo de aprovechar este tiempo para fortalecer el lazo con sus apesadumbrados padres, el equipo médico optó por implantar en su cerebro una realidad virtual, un mundo ficticio, casi onírico en el que la pequeña crecería junto a sus padres y seres queridos. Un mundo ideal, lleno de amor, colores, calidez y situaciones felices, exenta de enfermedades, penas y miseria. Pero la naturaleza humana está llena de misterios, y la ciencia olvida que la mente humana es mucho más compleja de lo que pensamos: el subconsciente de Aznátaru, quien entonces se encontraría experimentando esta vida virtual perfecta, comenzó a generar reverberaciones extrañas, bifurcaciones y grietas en esta historia pre diseñada, que la llevaron a internarse en un submundo no previsto por sus creadores, una realidad alterna, en donde el deterioro, la soledad y la tristeza tenían un rol protagónico, comenzando así un largo camino hacia una adolescencia virtual sumida en la angustia, la incertidumbre y el vacío existencial.

EDÉNEA es la aventura naciente  del viaje de descubrimiento de Aznátaru. Representa al puente, el péndulo cuyo vaivén se cimbra desde lo virtual hacia lo real. Es un paralelismo sin lógica, acunado en la mente de Aznátaru, quien libra una lucha interna por rasgar el velo onírico y descubrir la realidad.